El virus del papiloma humano (VPH)
El virus del papiloma humano, conocido como VPH, es un grupo de virus muy frecuente que puede infectar la piel y las mucosas. Algunos tipos producen lesiones benignas, como verrugas genitales, y otros pueden favorecer la aparición de lesiones precancerosas o ciertos tipos de cáncer.
La mayoría de infecciones por VPH desaparecen de forma espontánea, pero algunas pueden persistir. Por eso son importantes la prevención, la vacunación, el cribado del cáncer de cuello uterino y el seguimiento ginecológico cuando está indicado.

En este artículo encontrarás
Qué es el VPH
Existen muchos tipos de virus del papiloma humano. Algunos afectan a la piel de las manos, los pies o la cara, mientras que otros infectan la zona anogenital, la cavidad oral o la garganta.
Los tipos de VPH que afectan a la zona genital se clasifican habitualmente en dos grandes grupos: tipos de bajo riesgo, relacionados sobre todo con verrugas genitales, y tipos de alto riesgo, que pueden favorecer lesiones precancerosas y cánceres asociados al VPH.
Entre los cánceres relacionados con el VPH se encuentran el cáncer de cuello uterino y, con menor frecuencia, otros como el de vulva, vagina, ano, pene u orofaringe.
Cómo se transmite el VPH
El VPH se transmite principalmente por contacto sexual íntimo piel con piel. Puede transmitirse durante relaciones vaginales, anales u orales, con penetración o sin ella.
No es necesario que existan síntomas visibles para que pueda haber transmisión. Una persona puede tener VPH sin saberlo y transmitirlo sin presentar verrugas, molestias ni lesiones aparentes.
La infección por VPH es muy frecuente en personas sexualmente activas. El riesgo puede aumentar cuando se inician relaciones sexuales a edades tempranas, existen múltiples parejas sexuales, una pareja ha tenido varias parejas previas o no se utiliza preservativo de forma regular.
Síntomas y lesiones asociadas
En la mayoría de los casos, la infección por VPH no produce síntomas y desaparece de forma espontánea gracias a la respuesta inmunitaria del organismo.
Algunos tipos de VPH pueden causar verrugas genitales o condilomas. Otros tipos, considerados de alto riesgo, pueden producir cambios celulares en el cuello del útero u otras zonas, que inicialmente no causan molestias y solo se detectan mediante pruebas específicas.
Por este motivo, una paciente puede encontrarse bien y aun así necesitar controles de cribado según su edad, antecedentes y situación clínica.
Diagnóstico y cribado
El cribado del cáncer de cuello uterino permite detectar lesiones antes de que evolucionen. Las pruebas más utilizadas son la citología cervicovaginal y la prueba de detección del VPH de alto riesgo.
La citología, también conocida como prueba de Papanicolaou, estudia células del cuello del útero para identificar posibles alteraciones. La prueba de VPH detecta la presencia de tipos de alto riesgo antes incluso de que aparezcan lesiones celulares.
En Cataluña, el programa de cribado se dirige a mujeres y personas con cuello uterino de 25 a 65 años. De forma general, entre los 25 y los 29 años se realiza citología cada 3 años, y a partir de los 30 años se utiliza la prueba de VPH cada 5 años si el resultado es negativo.

Cuando una prueba sale alterada
Un resultado alterado no significa necesariamente que exista cáncer. En muchos casos indica que hay que repetir la prueba, realizar seguimiento o completar el estudio con una colposcopia y, si es necesario, una biopsia.
La colposcopia permite observar el cuello del útero con aumento y valorar mejor las zonas sospechosas.
Tratamiento
No existe un tratamiento específico para eliminar directamente el virus del papiloma humano. En la mayoría de casos, el propio sistema inmunitario controla o elimina la infección con el tiempo.
Lo que sí puede tratarse son las lesiones que el VPH pueda producir, como verrugas genitales, lesiones precancerosas del cuello del útero u otras alteraciones detectadas durante el seguimiento.
El tratamiento dependerá del tipo de lesión, su localización, la edad de la paciente, los antecedentes y los resultados de las pruebas complementarias.
Vacunación frente al VPH
La vacuna frente al VPH ayuda a prevenir infecciones por los tipos de virus incluidos en la vacuna y reduce el riesgo de enfermedades asociadas al VPH.
La vacunación es más eficaz cuando se administra antes del inicio de las relaciones sexuales, aunque también puede tener utilidad en otras situaciones según edad, antecedentes y criterio médico.

En España, la vacunación frente al VPH está incluida en el calendario a los 12 años para niñas y niños. También existen recomendaciones de captación para adolescentes no vacunados y pautas específicas en determinados grupos de riesgo.
La vacuna previene infecciones futuras, pero no elimina una infección por VPH ya existente ni sustituye los controles ginecológicos o el cribado del cáncer de cuello uterino.
Mitos frecuentes sobre el VPH
El VPH genera muchas dudas porque puede permanecer sin síntomas durante tiempo y porque afecta tanto a mujeres como a hombres. Aclarar estos puntos ayuda a reducir el miedo y a mejorar la prevención.
- «Si no hay síntomas, no se transmite». Falso. El VPH puede transmitirse aunque no haya signos visibles.
- «Solo afecta a mujeres». Falso. También puede afectar a hombres y relacionarse con verrugas genitales y otros cánceres asociados al VPH.
- «El preservativo protege al 100%». Falso. Reduce el riesgo, pero no lo elimina por completo porque puede haber contacto con zonas no cubiertas.
- «Solo se transmite con penetración». Falso. Puede transmitirse por contacto sexual íntimo piel con piel.
- «Si tengo pareja estable no puede afectarme». No siempre es así. El VPH puede haber sido adquirido tiempo atrás y permanecer sin síntomas.
- «Tener VPH significa tener cáncer». Falso. La mayoría de infecciones se resuelven solas; algunas persisten y requieren seguimiento.
Prevención
La prevención del VPH combina varias medidas. La vacunación reduce el riesgo de infección por los tipos incluidos en la vacuna. El preservativo disminuye el riesgo de transmisión, aunque no ofrece una protección completa frente al VPH.
Además, el cribado del cáncer de cuello uterino permite detectar lesiones antes de que evolucionen. Por eso, incluso las personas vacunadas deben seguir las recomendaciones de cribado según su edad y situación clínica.
También es importante consultar si aparecen verrugas genitales, sangrados anómalos, dolor, molestias persistentes o si se recibe un resultado alterado en una citología o prueba de VPH.
Recursos informativos sobre el VPH

Recurso informativo cedido por MSD. Material divulgativo sobre el virus del papiloma humano, incluyendo información sobre prevención, mitos frecuentes y vídeos informativos.
Ver mitos y verdades sobre el VPH
La información tiene carácter general y no sustituye la valoración médica individual.
Prevención y seguimiento personalizado
En Grupo Cabero valoramos cada caso de forma individual para orientar la prevención, el cribado, la vacunación y el seguimiento de las lesiones relacionadas con el VPH según la edad, los antecedentes y los resultados de cada paciente.
Este contenido es de carácter informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con tu ginecólogo.

