Sangre de cordón umbilical

La sangre de cordón umbilical es la sangre que queda en la placenta y en el cordón después del nacimiento del bebé. Contiene células madre hematopoyéticas que pueden utilizarse en el tratamiento de determinadas enfermedades de la sangre y del sistema inmunitario.

Esta sangre puede donarse a un banco público para que esté disponible para pacientes compatibles o conservarse en un banco privado para un posible uso familiar.

La decisión de donarla o conservarla debe tomarse antes del parto, después de conocer las opciones disponibles, sus aplicaciones actuales y las limitaciones de cada modalidad.

Mano de un bebé sujetando el dedo de un adulto

Qué es la sangre de cordón umbilical

El cordón umbilical conecta al feto con la placenta durante el embarazo y permite el intercambio de oxígeno, nutrientes y productos de desecho.

Después del nacimiento y del pinzamiento del cordón, queda una determinada cantidad de sangre en el interior del cordón y de la placenta que habitualmente se descartaría si no se recoge.

Esta sangre contiene glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas. Su principal valor terapéutico es la presencia de células madre hematopoyéticas, capaces de generar los diferentes tipos de células sanguíneas.

Se trata de células madre adultas con aplicaciones terapéuticas concretas, diferentes de las células madre embrionarias.

Células madre y valor terapéutico

Las células madre hematopoyéticas de la sangre de cordón pueden originar glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Por este motivo, se utilizan principalmente en trasplantes destinados a tratar determinadas enfermedades hematológicas, inmunitarias y metabólicas.

Una de sus características es su relativa inmadurez inmunológica, que en algunos trasplantes puede facilitar la compatibilidad y reducir determinadas complicaciones relacionadas con el rechazo.

Sin embargo, la cantidad de células obtenida en una sola unidad es limitada. Por este motivo, su utilización depende del número de células disponibles, del peso del receptor, de la compatibilidad y de las características de la enfermedad.

Cómo se recoge

La recogida se realiza después del nacimiento y del pinzamiento del cordón umbilical. Puede efectuarse antes o después de la expulsión de la placenta, según el protocolo del centro hospitalario.

Mediante una técnica estéril, se punciona la vena del cordón con una aguja conectada a una bolsa de recogida. La sangre fluye hacia la bolsa y posteriormente se envía al banco correspondiente para analizarla, procesarla y criopreservarla.

Recogida de sangre del cordón umbilical con material estéril

Es un procedimiento indoloro tanto para la madre como para el bebé, ya que se realiza cuando el cordón ya ha sido pinzado y separado.

La cantidad recogida es variable y no todas las muestras cumplen los requisitos necesarios para ser conservadas. La seguridad y la atención clínica de la madre y del bebé siempre tienen prioridad sobre la recogida.

Bancos públicos y privados

Existen dos tipos principales de bancos de sangre de cordón umbilical, con finalidades y condiciones diferentes.

Bancos públicos

La sangre donada a un banco público queda disponible para cualquier paciente que la necesite y sea compatible. La donación es altruista, gratuita y anónima.

Las unidades que cumplen los requisitos de calidad se incorporan a los registros de donantes y pueden utilizarse en trasplantes nacionales o internacionales.

Bancos privados

En un banco privado, la sangre se conserva para un posible uso del bebé o de su familia. Esta opción comporta gastos de procesamiento y almacenamiento.

La conservación privada puede estar especialmente indicada cuando existe un familiar directo con una enfermedad susceptible de tratamiento mediante un trasplante de células madre compatibles.

Criopreservación de muestras en un banco de sangre de cordón umbilical

La probabilidad de que el propio bebé necesite utilizar su sangre de cordón es baja. Por este motivo, es importante valorar de forma realista los beneficios y las limitaciones antes de contratar su conservación privada.

Usos actuales y enfermedades tratables

La sangre de cordón umbilical se utiliza principalmente en el tratamiento de enfermedades del sistema hematopoyético y de determinados trastornos genéticos o inmunitarios.

Entre las indicaciones más establecidas se encuentran:

  • Leucemias y linfomas.
  • Anemia aplásica.
  • Anemia falciforme.
  • Talasemia.
  • Determinadas inmunodeficiencias.
  • Algunos errores congénitos del metabolismo.
  • Otras enfermedades de la médula ósea.

La investigación en terapia celular y medicina regenerativa continúa estudiando posibles nuevas aplicaciones, pero muchas todavía se encuentran en fase experimental y no forman parte de los tratamientos habituales.

Conservar o donar: cómo decidir

La decisión de donar la sangre de cordón a un banco público o conservarla en un banco privado debe tomarse durante el embarazo, ya que es necesario informarse y completar previamente los trámites correspondientes.

Para tomar una decisión informada es recomendable:

  • Consultarlo con el equipo obstétrico con suficiente antelación antes del parto.
  • Comprobar si el hospital dispone de un programa de donación pública.
  • Valorar si existen antecedentes familiares que puedan justificar una conservación dirigida.
  • Conocer los requisitos, los costes y las condiciones de los bancos privados.
  • Diferenciar las aplicaciones médicas demostradas de los usos todavía experimentales.

La recogida no siempre es posible. Algunas circunstancias del parto, la prioridad asistencial o una cantidad insuficiente de sangre pueden impedir su conservación.

Lo más importante es tomar la decisión con información clara, expectativas realistas y sin presiones.

Información sobre la sangre de cordón umbilical

En Grupo Cabero informamos a las familias sobre las opciones de donación, recogida y conservación de la sangre de cordón umbilical durante el seguimiento del embarazo para que puedan tomar una decisión informada antes del parto.

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Este contenido es de carácter informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con tu ginecólogo.