Recuperación del suelo pélvico
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que sostienen los órganos pélvicos y participan en funciones esenciales como la continencia, la sexualidad y la estabilidad postural. Durante el embarazo y el parto puede debilitarse o lesionarse, por lo que su recuperación es una parte importante del posparto.
El cuerpo necesita tiempo para recuperarse después de nueve meses de embarazo, y el suelo pélvico no es una excepción. Una valoración especializada permite identificar las necesidades de cada mujer y orientar el tratamiento más adecuado.

En este artículo encontrarás
El suelo pélvico y su función
El suelo pélvico es la base muscular de la pelvis. Sostiene la vejiga, el útero y el recto, participa en el control de los esfínteres urinario y anal, contribuye a la estabilidad abdominal y lumbar e interviene en la función sexual.
Para funcionar correctamente necesita un equilibrio entre fuerza, elasticidad, coordinación y capacidad de relajación.
Un suelo pélvico saludable no es simplemente un suelo pélvico fuerte. Algunos problemas del posparto no se deben a debilidad muscular, sino a un exceso de tensión o a una coordinación inadecuada. Por este motivo, no todos los ejercicios son apropiados para todas las mujeres.
Cambios durante el embarazo y el parto
Durante el embarazo, el suelo pélvico soporta un peso creciente a medida que el bebé se desarrolla. Las variaciones hormonales también aumentan la laxitud de los tejidos para facilitar el parto, pero pueden reducir temporalmente su capacidad de sostén.
Durante un parto vaginal, la musculatura del suelo pélvico se estira considerablemente para permitir el paso del bebé. Este proceso puede producir distensión muscular, elongación de los ligamentos, desgarros o lesiones de diferente intensidad.
En los partos instrumentales con ventosa o fórceps, o cuando se produce un periodo expulsivo prolongado, el riesgo de lesión puede ser mayor.
Después del parto, una recuperación progresiva puede favorecer la circulación sanguínea de la zona, la cicatrización de los desgarros o de la episiotomía y la recuperación de la continencia y de la función sexual.
Cesárea y suelo pélvico
Aunque la cesárea evita la distensión vaginal propia del parto, el suelo pélvico ha soportado el peso del embarazo durante varios meses y también se ha visto afectado por los cambios hormonales.
Por tanto, después de una cesárea también pueden aparecer pérdidas de orina, sensación de debilidad, dolor pélvico o dificultades en la coordinación abdominal y respiratoria.
Además, la cicatriz abdominal puede generar tirantez, pérdida de movilidad o adherencias que afecten al funcionamiento de la pared abdominal y de la zona pélvica.
Tanto si el parto ha sido vaginal como si ha sido por cesárea, es recomendable valorar la recuperación del suelo pélvico durante el posparto.
Señales que requieren valoración
Muchos síntomas del posparto son frecuentes, pero no deben normalizarse. Que afecten a muchas mujeres no significa que haya que convivir con ellos sin tratamiento.
Conviene consultar si aparecen:
- Pérdidas de orina al toser, reír, estornudar, saltar o hacer esfuerzos.
- Urgencia urinaria o sensación de no llegar al baño a tiempo.
- Sensación de peso, presión o bulto en la zona vaginal.
- Dolor en el periné o en la cicatriz de la episiotomía.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Dificultad para controlar los gases o las deposiciones.
- Dolor lumbar o pélvico persistente.
- Sensación de debilidad en la zona abdominal o pélvica.
- Dificultad para retomar la actividad física habitual.
También puede ser útil realizar una valoración preventiva aunque no existan síntomas, especialmente antes de retomar ejercicios de impacto.
Cuándo empezar la recuperación
La recuperación del suelo pélvico debe iniciarse de forma progresiva, respetando los tiempos de cicatrización y la evolución individual de cada mujer.
Primeras semanas después del parto
Durante el posparto inmediato se recomienda priorizar el descanso, la movilidad suave y una respiración adecuada.
Pueden iniciarse respiraciones diafragmáticas y activaciones muy ligeras del suelo pélvico siempre que no provoquen dolor, presión o molestias.
También es importante evitar sobrecargas, cuidar las posturas durante la lactancia o la alimentación del bebé y no aumentar bruscamente la actividad física.
A partir de la revisión posparto
Después de la revisión ginecológica, habitualmente alrededor de las seis semanas, puede realizarse una valoración específica del suelo pélvico con un profesional especializado.
Esta valoración permite estudiar el tono muscular, la fuerza, la resistencia, la coordinación, la respiración, el estado de las cicatrices y la posible presencia de prolapso o diástasis abdominal.

Vuelta progresiva al ejercicio
La vuelta a la actividad física debe adaptarse a la evolución de cada paciente. Antes de correr, saltar o practicar ejercicios de impacto, es necesario comprobar que el suelo pélvico y la pared abdominal pueden gestionar correctamente el esfuerzo.
Avanzar demasiado rápido puede provocar o empeorar pérdidas de orina, sensación de peso vaginal, dolor o inestabilidad abdominal.
En qué consiste la fisioterapia especializada
La fisioterapia del suelo pélvico va mucho más allá de los ejercicios de Kegel. El tratamiento se adapta a los síntomas, a la exploración y a los objetivos de cada mujer.
Activación y fortalecimiento
Cuando existe debilidad muscular, pueden indicarse ejercicios de contracción y relajación del suelo pélvico. La intensidad, la duración y el número de repeticiones deben adaptarse a cada paciente.
Realizar estos ejercicios de manera incorrecta puede resultar poco efectivo o aumentar la tensión muscular. Por este motivo, es recomendable aprender la técnica con un profesional.
Relajación y control del dolor
Cuando existe un exceso de tensión, dolor pélvico o molestias durante las relaciones sexuales, el tratamiento puede centrarse en técnicas de relajación, respiración, terapia manual y mejora de la movilidad de los tejidos.
Coordinación abdominal y respiratoria
El suelo pélvico trabaja conjuntamente con el diafragma, la musculatura abdominal profunda y la zona lumbar. La fisioterapia ayuda a recuperar esta coordinación durante los movimientos y los esfuerzos cotidianos.
Tratamiento de cicatrices
El tratamiento manual de las cicatrices de episiotomía, desgarro o cesárea puede mejorar la elasticidad, disminuir la tirantez y reducir las molestias.
Readaptación al ejercicio
La readaptación permite recuperar progresivamente la fuerza, la movilidad y la confianza antes de retomar actividades deportivas o de impacto.

Mitos frecuentes
Existen algunas ideas erróneas sobre la recuperación del suelo pélvico que conviene aclarar:
- Las pérdidas de orina después del parto no deben asumirse como una consecuencia inevitable de la maternidad.
- Los ejercicios de Kegel no son adecuados para todas las mujeres ni resuelven por sí solos todos los problemas del suelo pélvico.
- La cesárea no evita completamente las alteraciones del suelo pélvico, ya que el propio embarazo produce cambios importantes.
- No tener síntomas inmediatos no garantiza que no puedan aparecer más adelante.
- Algunos ejercicios abdominales pueden aumentar excesivamente la presión sobre el suelo pélvico si se realizan antes de estar preparada.
- La recuperación no depende únicamente del tiempo transcurrido, sino también del estado muscular, las cicatrices, los síntomas y el tipo de actividad que se quiera retomar.
Recuperación del suelo pélvico en Grupo Cabero
En Grupo Cabero ofrecemos valoración y seguimiento del suelo pélvico durante el posparto para orientar la recuperación más adecuada para cada mujer, con un enfoque individualizado y especializado.
Este contenido es de carácter informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con tu ginecólogo.

