Cáncer de ovario

El cáncer de ovario es la primera causa de muerte por cáncer ginecológico, excluido el de mama. En España se producen alrededor de 5 casos por cada 100.000 mujeres al año. Es más frecuente en mujeres mayores, especialmente después de la menopausia, y la mitad de los casos se diagnostica en mujeres de 63 años o más.

El principal reto del cáncer de ovario es que suele manifestarse tarde: en menos del 40% de los casos se detecta en fases iniciales. Sin embargo, los avances en diagnóstico y tratamiento han mejorado notablemente el pronóstico en las últimas décadas, especialmente cuando se detecta a tiempo.

Información sobre el cáncer de ovario

Qué es el cáncer de ovario

El cáncer de ovario es un tumor maligno que se origina en los tejidos del ovario. Los ovarios son las glándulas reproductoras femeninas que producen óvulos y hormonas sexuales como los estrógenos y la progesterona.

El tipo más frecuente es el cáncer epitelial, que se origina en las células que recubren la superficie del ovario. También pueden desarrollarse tumores relacionados en las trompas de Falopio o en el peritoneo, que se tratan de forma similar.

A diferencia de otros tumores ginecológicos, el cáncer de ovario no dispone de una prueba de cribado eficaz para la población general. Por eso el conocimiento de los factores de riesgo, la atención a los síntomas y el seguimiento ginecológico regular son fundamentales.

Estudio ecográfico de los ovarios

Factores de riesgo

La causa exacta del cáncer de ovario, como en la mayoría de los tumores malignos, no se conoce completamente. Sin embargo, se han identificado factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo.

Factores genéticos y familiares

  • Antecedentes familiares de cáncer de ovario en madre, hermana, hija o abuela.
  • Mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2, que también aumentan el riesgo de cáncer de mama.
  • Síndrome de Lynch u otras alteraciones genéticas hereditarias.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama, uterino o colorrectal.

Factores reproductivos y hormonales

  • No haber tenido hijos.
  • Menopausia tardía.
  • Endometriosis.
  • Uso de terapia de reemplazo hormonal en algunos contextos.

Otros factores

  • Edad avanzada, especialmente tras la menopausia.
  • Obesidad.
  • Infertilidad primaria.

Por otro lado, el uso de anticonceptivos hormonales orales se asocia a una reducción del riesgo de cáncer de ovario. El embarazo y la lactancia también parecen tener un efecto protector.

Tener uno o varios factores de riesgo no significa que vaya a desarrollarse un cáncer de ovario. Muchas mujeres que lo desarrollan no presentan ningún factor de riesgo conocido.

Síntomas

El cáncer de ovario es conocido como «el gran silencioso» porque habitualmente no produce síntomas en las fases iniciales. Cuando aparecen molestias, suelen ser inespecíficas y fácilmente atribuibles a otras causas, como digestivas o musculares, lo que puede retrasar el diagnóstico.

Sensación de saciedad precoz

Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Hinchazón o distensión abdominal persistente.
  • Sensación de presión o molestia en el bajo vientre o la pelvis.
  • Aumento del perímetro abdominal.
  • Sensación de saciedad precoz o dificultad para comer.
  • Náuseas o alteraciones digestivas persistentes.
  • Necesidad frecuente de orinar o urgencia urinaria.
  • Sangrado vaginal anormal, especialmente en mujeres postmenopáusicas.
  • Fatiga persistente sin causa aparente.

Estos síntomas, especialmente si son nuevos, persistentes o se presentan de forma combinada, merecen valoración médica aunque no sean intensos. La causa puede ser otra afección diferente al cáncer, pero la única manera de saberlo es consultando al ginecólogo.

Diagnóstico

El diagnóstico comienza con la sospecha clínica a partir de los síntomas y la exploración ginecológica. Cuando se detecta o sospecha una tumoración ovárica se realizan pruebas de imagen y analíticas complementarias.

Ecografía transvaginal

Es la prueba de imagen de primera elección. Permite detectar tumoraciones ováricas y valorar sus características, aunque no distingue con certeza entre lesiones benignas y malignas.

Marcadores tumorales

El CA-125 es el marcador tumoral más utilizado en el cáncer de ovario. Sin embargo, puede estar elevado en otras situaciones no cancerosas, y no siempre se eleva en todos los tipos de cáncer de ovario. Por eso se evalúa junto con el marcador HE4 mediante el algoritmo ROMA, que mejora la capacidad de discriminar entre lesiones benignas y malignas.

Pruebas de imagen avanzadas

La tomografía computarizada y la resonancia magnética permiten valorar la extensión de la enfermedad y la afectación de estructuras vecinas, ganglios u otros órganos.

Diagnóstico definitivo

El diagnóstico definitivo de cáncer de ovario se obtiene mediante el estudio anatomopatológico del tejido, habitualmente tras la cirugía, que permite conocer el tipo histológico y el grado de extensión del tumor.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de ovario se decide en función del tipo de tumor, su estadio, las características de la paciente y la extensión de la enfermedad.

Se recomienda que sea realizado por un equipo multidisciplinar especializado en oncología ginecológica, que incluye ginecólogos oncólogos, oncólogos médicos, radiólogos, cirujanos y anatomopatólogos.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal. El objetivo es extirpar el tumor y, cuando es posible, todo el tejido afectado. La extensión de la intervención depende del estadio de la enfermedad y del estado general de la paciente.

Quimioterapia

La quimioterapia se administra habitualmente después de la cirugía para eliminar posibles células tumorales residuales. En algunos casos puede indicarse también antes de la intervención para reducir el tamaño del tumor.

Terapias dirigidas

En función de las características moleculares del tumor, pueden indicarse tratamientos específicos como los inhibidores de PARP, especialmente en pacientes con mutaciones en BRCA1 o BRCA2.

Pronóstico y seguimiento

El pronóstico del cáncer de ovario depende fundamentalmente del estadio en el momento del diagnóstico y del tipo de tumor. Cuando se detecta en fases iniciales, las posibilidades de curación son significativamente mayores.

Los tratamientos actuales han mejorado notablemente los resultados, especialmente en pacientes con determinados perfiles moleculares. El seguimiento tras el tratamiento es fundamental para detectar precozmente posibles recidivas y adaptar el plan terapéutico.

Aunque no existe una prueba de cribado universal eficaz para la población general, las mujeres con factores de riesgo importantes — especialmente mutaciones en BRCA1 o BRCA2 o antecedentes familiares relevantes — pueden beneficiarse de un seguimiento más estrecho y de la valoración de medidas preventivas específicas.

Valoración oncológica ginecológica personalizada

En Grupo Cabero realizamos seguimiento ginecológico individualizado y orientamos el estudio de factores de riesgo oncológico para detectar precozmente alteraciones y derivar a los equipos especializados cuando está indicado.

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Este contenido es de carácter informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con tu ginecólogo.