Cáncer de endometrio

El cáncer de endometrio es el cáncer ginecológico más frecuente en los países desarrollados y la cuarta neoplasia más común en mujeres en España. Afecta principalmente a mujeres postmenopáusicas, con mayor incidencia entre los 60 y los 70 años.

A diferencia de otros tumores ginecológicos, el cáncer de endometrio suele manifestarse con un síntoma precoz muy característico: el sangrado vaginal tras la menopausia. Esto hace que en muchos casos se detecte en fases tempranas, cuando el pronóstico es favorable y el tratamiento más eficaz.

Ante cualquier sangrado genital después de la desaparición de la menstruación, siempre debe consultarse al ginecólogo para descartar un cáncer de endometrio.

Cáncer de endometrio

Qué es el cáncer de endometrio

El endometrio es la capa interna que recubre la cavidad del útero. A lo largo del ciclo menstrual, bajo la influencia de las hormonas, el endometrio crece y se prepara para recibir un posible embrión. Si no se produce el embarazo, el revestimiento endometrial se desprende y se expulsa en forma de menstruación.

El cáncer de endometrio se desarrolla cuando las células de esta capa interna comienzan a multiplicarse de forma descontrolada, formando un tumor maligno. El tipo más frecuente es el adenocarcinoma endometrioide, relacionado con el exceso de estrógenos, que representa la mayoría de los casos y suele tener buen pronóstico cuando se detecta en fases iniciales.

Es el cáncer ginecológico más frecuente en los países desarrollados. En España se estiman alrededor de 6.000 nuevos casos al año, siendo la cuarta neoplasia más común en mujeres, por detrás del cáncer de mama, pulmón y colon.

Factores de riesgo

El principal factor de riesgo del cáncer de endometrio es la exposición prolongada al estrógeno sin el contrapeso de la progesterona. Esto puede deberse a diversas causas.

Factores hormonales y reproductivos

  • Obesidad: el tejido adiposo produce estrógenos, lo que aumenta la exposición hormonal.
  • No haber tenido hijos — nuliparidad.
  • Menopausia tardía.
  • Menarquia precoz — inicio temprano de la menstruación.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Terapia hormonal sustitutiva con estrógenos solos, sin progesterona.
  • Uso de tamoxifeno en el tratamiento del cáncer de mama.

Factores genéticos

  • Síndrome de Lynch, que aumenta significativamente el riesgo de cáncer de endometrio y otros tumores.
  • Antecedentes familiares de cáncer de endometrio, ovario o colon.

Otros factores

  • Diabetes mellitus tipo 2.
  • Hipertensión arterial.
  • Edad avanzada, especialmente tras la menopausia.

La lactancia materna y el uso de anticonceptivos hormonales combinados tienen un efecto protector frente al cáncer de endometrio.

Síntomas y señales de alerta

El síntoma más frecuente y precoz del cáncer de endometrio es el sangrado vaginal anormal. En mujeres postmenopáusicas, cualquier sangrado genital — aunque sea mínimo — debe considerarse una señal de alerta y consultarse al ginecólogo.

En mujeres que aún tienen la menstruación, los síntomas pueden incluir:

  • Sangrado entre períodos menstruales.
  • Reglas más abundantes o prolongadas de lo habitual.
  • Flujo vaginal inusual, que puede aparecer teñido de sangre o con mal olor si el tumor se infecta.

El cáncer de endometrio es habitualmente indoloro en sus fases iniciales. El dolor pélvico o abdominal aparece en estadios más avanzados, cuando el tumor ha crecido o se ha extendido a estructuras vecinas.

Estos síntomas pueden tener otras causas benignas, pero siempre requieren valoración ginecológica para descartar una patología maligna.

Diagnóstico

Ante la sospecha de cáncer de endometrio, el ginecólogo realizará una valoración clínica y solicitará las pruebas necesarias para confirmar o descartar el diagnóstico.

Consulta ginecológica para el diagnóstico del cáncer de endometrio

Ecografía ginecológica

La ecografía transvaginal es la primera prueba de imagen. Permite valorar el grosor del endometrio y detectar alteraciones. Un engrosamiento endometrial sin causa justificada, especialmente en mujeres postmenopáusicas, obliga a realizar una biopsia.

Biopsia endometrial

La biopsia es la prueba definitiva para el diagnóstico. Consiste en obtener una muestra de tejido endometrial para su estudio anatomopatológico. Puede realizarse en consulta mediante aspiración endometrial o en el contexto de una histeroscopia.

Histeroscopia

La histeroscopia permite visualizar directamente la cavidad uterina y el endometrio con una cámara fina. Es especialmente útil cuando la biopsia no es concluyente o cuando se sospecha una lesión focal. Permite tomar biopsias dirigidas de zonas sospechosas y, en caso de lesiones benignas como pólipos, retirarlas en el mismo procedimiento.

Pruebas de extensión

Una vez confirmado el diagnóstico, pueden realizarse pruebas de imagen como resonancia magnética o tomografía computarizada para valorar la extensión del tumor y planificar el tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de endometrio depende del estadio, el tipo histológico, el grado tumoral y las características de cada paciente. Se recomienda que sea realizado por un equipo multidisciplinar especializado en oncología ginecológica.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal. Habitualmente consiste en la extirpación del útero — histerectomía — junto con las trompas y los ovarios. En muchos casos también se realiza extirpación de ganglios linfáticos para valorar la extensión de la enfermedad. En fases iniciales, la cirugía puede ser suficiente como tratamiento definitivo.

Radioterapia

La radioterapia puede indicarse como complemento a la cirugía para reducir el riesgo de recidiva local, especialmente cuando existen factores de riesgo específicos.

Quimioterapia

Se utiliza en estadios avanzados o en tumores con características de alto riesgo, sola o en combinación con otros tratamientos.

Hormonoterapia e inmunoterapia

En determinados casos pueden indicarse tratamientos hormonales o inmunoterapia, especialmente en estadios avanzados o en recidivas, según las características moleculares del tumor.

Pronóstico y seguimiento

El pronóstico del cáncer de endometrio depende fundamentalmente del estadio en el momento del diagnóstico, el tipo histológico y el grado de diferenciación tumoral.

Dado que el síntoma más frecuente — el sangrado postmenopáusico — aparece de forma precoz, muchos casos se diagnostican en estadios iniciales, lo que se asocia a un pronóstico favorable y tasas de curación altas.

El seguimiento tras el tratamiento es fundamental para detectar precozmente posibles recidivas. Las revisiones periódicas incluyen exploración ginecológica, valoración de síntomas y, en algunos casos, pruebas de imagen según el protocolo de seguimiento de cada paciente.

Las mujeres con factores de riesgo genético como el síndrome de Lynch pueden beneficiarse de un seguimiento específico y de la valoración de medidas preventivas.

Valoración oncológica ginecológica personalizada

En Grupo Cabero realizamos una valoración ginecológica individualizada ante cualquier síntoma sospechoso, orientando el estudio diagnóstico y derivando a los equipos especializados en oncología ginecológica cuando está indicado.

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Este contenido es de carácter informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, consulta con tu ginecólogo.